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“Quiero transmitirles a mis hijas que no renuncien, que sepan que no hay un único modelo de maternidad y que pueden elegir el suyo”

"Quiero transmitirles a mis hijas que no renuncien, que sepan que no hay un único modelo de maternidad y que pueden elegir el suyo"

Montse Pujada –  Coach de Reconciliación emocional y Reinvención profesional para madres

¿Cómo podemos hacer para reinventarnos y emprender luego de ser madres? Son tantas las cosas que salen a la luz con la maternidad, que necesitamos parar y reconfigurarlas todas, rearmar el rompecabezas de quiénes somos y de qué queremos para nuestra vida profesional y familiar. Pero envueltas en una maraña de dudas, miedos y vulnerabilidad, a veces no sabemos por dónde empezar.

Montse Pujada, se dedica a acompañar a mujeres madres en el proceso de reconciliación emocional, para que logremos reconectar con nuestra esencia. Y luego de haber ordenado nuestro interior, nos invita a la reinvención profesional, para lograr el equilibrio que buscamos y que es tan difícil de encontrar en una sociedad que no pone fácil la conciliación laboral.

emprender luego de ser madres

¿Qué es lo que se reconfigura, lo que sucede en el interior de la mujer luego de ser madre para que haya tantos casos de mujeres que necesitan reinventarse?

La maternidad es un momento en el que conectamos con nuestra vulnerabilidad. Y cuando nos sentimos vulnerables es cuando aprendemos y evolucionamos. Pasamos de ser sólo nosotras cumpliendo determinados roles en nuestra vida e incorporamos un nuevo rol. Y si nos permitimos caminar esa vulnerabilidad, nos cambian mucho las prioridades.

A la vez, ponemos límites donde antes no los poníamos y también conectamos con nosotras mismas de una manera distinta. Hay tal revolución allí que muchas veces necesita ser canalizada y llevada a otras áreas.

Cuando fui madre por primera vez, me di cuenta de que no quería trabajar tantas horas como venía trabajando, de que quería acompañar a mis hijas de una manera más consciente. Y fue una invitación a reinventarme. Pero venimos de una sociedad que no nos preparó para reinventarnos, porque cuando nosotras estudiábamos el trabajo era para toda la vida.

Gracias a la crisis de valores que vivimos nos dimos cuenta de que más allá del trabajo hay vida. Y cada vez aceptamos menos los trabajos que no nos producen placer y no nos gustan. Ya no es nuestra vida personal por un lado y la profesional por el otro, sino que somos una persona viviendo varias facetas de su vida y buscamos la plenitud.

La maternidad te lleva a hacerte un replanteamiento muy claro, porque tal y como funcionamos como sociedad, es muy difícil conciliar y vivir en plenitud.

Cuando queremos emprender luego de ser madres, pero estamos en el momento de no saber bien qué hacer, cuando sentimos que no nos conocemos del todo o qué va bien con nosotros, ¿por dónde debemos empezar a indagar?, ¿cuáles son los pasos a seguir?

Primero parando, dejando de hacer, dejando de buscar. Antes de indagar para dónde salir profesionalmente, tiene que haber un proceso de reencuentro con una misma. Y desde ahí voy a poder saber por dónde ir. Pero necesito descubrirme de nuevo, porque yo he cambiado, mis prioridades han cambiado y probablemente también mis intereses.

Cuanto más me conozco, más fácil me resulta luego lo demás. Es lo que yo llamo la reconciliación emocional.

Y no debemos utilizar como excusa el no tener tiempo. ¿Qué hay detrás de esta sensación de no tener tiempo? Porque el indagar en una misma pasa por atreverse a buscar. Detrás del tiempo hay otros miedos.

Cuando son pequeños no tenemos todo el tiempo para nosotras y eso irá evolucionando. Pero, mientras estás ahí, ¿cómo cuidas esos momentos?

El tiempo también está en tomarme una infusión conscientemente y respirando. El tiempo también está en cuidar mucho las transiciones. Por ejemplo: salgo del trabajo y me voy a buscar a mis hijos al colegio. ¿Cómo hago ese camino de un lugar a otro?, ¿lo hago corriendo sin respirar o me tomo el espacio para cuidar la transición de una energía a la otra?

Porque si no hago esa transición conscientemente, no cierro lo que estuve haciendo y entro en el siguiente lugar con el mismo nivel de energía. Y puede ser que hayas tenido un día súper estresado y llegues estresada a buscar a tus hijos. Aunque tenga que ir rápido, lo hago conscientemente, respirando, dando mentalmente el espacio de “cerrar y abrir” y mientras, estoy un momento conmigo.

Relacionado con el parar, también me gusta diferenciar del descanso que nutre del que no lo hace. A mí me distrae ver una serie pero no me nutre. En cambio, leer un libro o encender una vela y respirar, me nutre y me conecta conmigo.

A lo que te toca hacerlo rutinariamente, hacerlo con conciencia e intención.

emprender luego de ser madres

Es verdad lo que dices sobre el tiempo. Nos quejamos de que no lo tenemos pero luego no lo valoramos y cuidamos como deberíamos. Quizás gestionándonos mejor y dándole la importancia que se merece, podríamos encontrar más momentos de “tiempo para nosotras”.

Esto es fundamental cuando tienes niños pequeños y quieres volver al trabajo o emprender luego de ser madre. Si ya de por sí haces malabares, ¿cómo puedes gestionar el tiempo para sumar un nuevo reto a tu vida? Muchas veces nos quedamos paralizadas al no saber cómo lo lograremos.

Aquí hay una diferenciación que para mí es muy importante. Y es cuando elijo tomar elecciones en lugar de sentir renuncias.

Es decir, cuando quiero dedicar tiempo a mi emprendimiento o a mi trabajo, si lo vivo desde la renuncia, me voy a sentir mal. Pero si lo vivo sintiendo que es lo que yo estoy eligiendo, teniendo en cuenta las consecuencias y teniendo en cuenta las opciones, el lugar desde el que estoy es muy distinto. Y aquí es necesario mirarse con honestidad y decir “soy una mujer que quiero priorizar esta área de mi vida y ésta también”.

Quizás para eso tengo que decir que no a salir a cenar con mis amigas o a estar contestando todos los mensajes cuando me llegan al móvil. Porque habrá cosas que no nos sumarán tanto para lo que queremos en este momento. Así que habrá situaciones que nos apetecen pero a las que elijamos decir que no. Cuando lo vives desde ahí, desde la elección, da mucha paz. Yo elijo trabajar por las noches, porque estoy apostando por mí. Y si estás conectada con lo que haces no lo vives como algo pesado.

El tema es cuando estás en un trabajo en el que no te estás sintiendo realizada, que no te gusta y quizás haya un “runrún” en tu cabeza al que necesitas hacerle caso.

Yo también soy muy consciente de qué modelo quiero transmitirles a mis hijas. Para mí es muy importante mi vida familiar, mi tiempo conmigo y mi vida profesional. Y yo quiero transmitirles eso a mis hijas, que no renuncien, que sepan que no hay un único modelo de maternidad y que pueden elegir el suyo.

En este sentido, a pesar de que estoy totalmente de acuerdo con la crianza con apego, creo que si no va de la mano con el mensaje de la necesidad de que la mujer mantenga su propio espacio, termina transmitiendo mucha culpa y exigencia. Puedes llegar a sentir que eres una egoísta y mala madre si no estás disponible al 100%.

Muchos mensajes de crianza alimentan la culpa. Y hay que buscar lo que va con una. Hemos tenido un boom de información muy importante, pero necesitamos definir, teniendo en cuenta todo esto, cuál es nuestro estilo.

Creo que deberíamos saber ponernos en primer lugar. Porque necesitamos llenarnos para poder dar, necesitamos amarnos para poder amar.

emprender luego de ser madres

Las redes sociales también transmiten cierta exigencia. Porque hay mucha imagen de la mujer perfecta, la casa perfecta, la familia perfecta y que no tiene nada que ver con la realidad.

Si me quedo en la comparación, es duro. Pero si lo aprovecho para hacer limpieza de todo eso, para encontrar mi propio estilo como madre, para dejar de auto exigirme, para reconocerme, para cambiar el “dónde no llego” por el “hasta dónde he llegado” es muy útil.

Creo que está dentro de nuestra propia evolución como mujeres el caminar y dejar de compararnos. Debemos ir tejiendo nuestro propio proceso de liberarnos de todas las exigencias. Y las redes están muy bien porque nos hacen de espejo y nos ayudan a trabajarnos.

Por otro lado, las redes sociales han ayudado a que las mujeres puedan abrirse y decir que no la están pasando bien. Nuestras madres y abuelas criaban más en tribu, con toda la familia involucrada. Pero nosotras fuimos criadas “en cubículos”, con la familia más próxima y ya está. Y con nuestras hijos/as, nosotras estamos recuperando la tribu, porque la necesitamos, porque nos brinda la posibilidad de empaparnos de conocimiento, de compartir, de saber que lo que me está sucediendo no es nada raro y no tengo que sentirme mal.

Como está planteado hoy el mundo laboral, las posibilidades de desarrollarte profesionalmente van reñidas con el tiempo que quieres darle a tus hijos. ¿Cómo se puede lograr hacer ambas cosas?

Nuestra sociedad está evolucionando a un ritmo más lento del que lo estamos haciendo nosotras. Si nos quedamos esperando a que la sociedad evolucione, quizás nosotras ya seremos abuelas, o no. Pero nos toca tomar la responsabilidad. Si no estoy pudiendo desarrollar las dos partes como a mí me gustaría, necesito hacer cambios. Para mí la maternidad es una oportunidad para crecer personal y profesionalmente. Y reinventarse y emprender luego de ser madre también es evolucionar profesionalmente.

Mi invitación es encontrar el equilibrio que funciona para todo el sistema familiar. Y también saber que si decido conscientemente quedarme en casa para criar a mis hijos, no soy menos feminista. Siempre que sea desde la elección, y no por obligación o por renuncia. Ahí habría que mirarse como familia y ver que algo no está funcionando.

Es cierto que nos encontramos con trabas para crecer en la sociedad patriarcal en la que vivimos. Y además quienes pagan el precio de la realización personal y de la igualdad, son los hijos y las hijas.

Las mujeres también tenemos ambición profesional, pero no a cualquier precio. Muchos hombres están más dispuestos a llegar a casa a las nueve de la noche. No sé si es cultural o de dónde viene. Pero nosotras no. Y creo que es un mensaje que le hace muy bien a nuestra sociedad, que no avanzaremos profesionalmente a cualquier precio porque invita a hacer cambios.

emprender luego de ser madres

¿Qué crees que está sucediendo para que cada vez más gente busque un cambio laboral, busque trabajar en algo más significativo o acorde con uno mismo?

Como cada vez hay más gente trabajando en lo que le apasiona, se está creando una masa crítica, que es la que hace evolucionar la sociedad. Cada vez se va queriendo sumar más gente a ese movimiento.

Venimos programados de “estudio, busco trabajo y luego pongo mi vida personal en los espacios que quedan libres”. Si sumas las horas que trabajamos y las que dormimos, el margen para vivir una vida plena y con sentido es muy pequeño, a no ser que pase por la transformación de la vida profesional.

Elizabeth Kübler Ross, se dedicó a la psiquiatría y trabajó con personas cerca de la muerte, decía que de lo que más se arrepentían las personas antes de morir era de no haber pasado más tiempo con las personas que querían.

¿Por qué hemos pasado tanto tiempo desconectados de nuestros talentos, de nuestra vocación, de lo que nos mueve?

Tuvimos una educación castrante, por desconocimiento. En ese momento la palabra talento no estaba sobre la mesa, se valoraban los resultados, sacarse buenas notas, comportarse bien e ir todos en bloque. . Venimos de un mundo en el que el éxito era alcanzar resultados y donde el fracaso te determinaba. Y hemos desarrollado un miedo muy grande al fracaso.

Fíjate que siempre se pregunta “qué quieres SER de mayor” y no tiene nada que ver con el ser, tiene que ver con el HACER. Si yo me identifico con mi profesión, con ser “médica”, con ser “camarera”, queda muy poco margen para moldear la identidad. Y yo no “soy” a lo que me dedico.

No hemos aprendido a conectar con nosotros mismos y bien que lo estábamos cuando éramos pequeños. Conociendo eso, que no sirva para machacar lo que sucedió, porque gracias a eso hemos llegado a donde estamos. Pero ahora nos toca aprender a conectarnos de nuevo. Sólo podemos conectarnos cuando estamos relajados. Cuando vamos arriba y abajo corriendo, sólo podemos funcionar en automático. Hay que buscar los espacios para conectarnos, aunque sean tres respiraciones antes de beber agua.

Para mí, el llegar lejos tiene que ver con estar cerca de una misma y no con alcanzar cierto estatus.

¿Crees que algún día el Estado y las empresas acompañarán esta demanda de la sociedad de poder conciliar vida personal y laboral?

No sé si lo veremos. Pero creo que la energía que se está moviendo está sumando mucho. Tengo ciertas dudas con respecto a lo de igualar las bajas maternales y paternales. Me gustaría que hubiera un margen para que cada familia pudiera elegir quién de las dos personas se queda o si se turnan o cómo se organizan porque 16 semanas es poco, muy poco. Pero siento que todo esto se está moviendo y evolucionando. Hay mucha gente que está haciendo un trabajo brutal, como Laura de “Malas Madres”.

La evolución como sociedad va a un ritmo más lento que el nuestro y si nos quedamos ahí, no lo podremos vivir. Con las circunstancias que tenemos, debemos coger las riendas, elegir y apostar. Porque si no, nos lo vamos a perder. Se necesita tomar decisiones, elegir una actitud, trabajarla y tomar acción. Y muchas veces, eso pasa por reinventarse profesionalmente.

 

¿Qué libros recomiendas para hablar sobre maternidades y también que inspiren en la búsqueda de la reinvención profesional para lograr emprender luego de ser madres?

Dónde está mi tribu, de Carolina del Olmo

Mamá desobediente, de Esther Vivas

Arqueología del talento, de Alberto Sánchez-Bayo

Libera tu magia, de Elizabeth Gilbert

Y para hablar de talentos con los niños, la película “Campanilla”

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Amo escribir, pero más me gusta comunicarme con quien está del otro lado, saber tus inquietudes, dudas, aprender contigo e ir formando juntas una comunidad de mujeres que nos apoyemos en los años más bonitos y difíciles de nuestra vida.

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